“La cocha de su madre”, pensó primero y balbuceo después, disociando la idea de la chuchada para disfrutarla mejor. El mensaje de Alicia, la cuica de la que El Mosca andaba enamorado, le encendió todas las ansiedades. Su amigo estaba en Santiago en algún lugar del barrio Patronato, escondido y esperando que lo ayuden a librar de unos matones que lo andan buscando para cobrarle sangre. Ernesto Solé estaba de cumpleaños, y empezar el día con un aviso de muerte no entraba en su idea de festejo. Ir al centro a encargar la mercadería para la próxima marea, pasar después por la caleta para tomar unos mates con los colegas, pasar a dejarle un paquete de chicharrones al Flaco Almarza y tomar una cañita de aguardiente con él, después dormir una siesta para recuperar fuerzas y estar listo para la cita con Andrea; una cita especial en ese restorán bonito de Isla Negra, la primera cita como pareja normal frente a la sociedad. En cambio, tendría que salir con urgencia hacia la capital para ...
SUEÑO LÚCIDO Algún sitio del mundo onírico, 2026 Ernesto Veras estaba profundamente dormido, recostado sobre una manta de vellón polar, roncaba compitiendo con el ruido sordo de la máquina de la nave; sus ojos bajo los párpados cerrados se movían de un lado a otro, evidenciando la actividad de un sueño contundente. Viviendo ahí, en el universo de ensoñación, caminaba junto a una mujer por Avenida Providencia en una tarde de invierno, la ciudad parecía más lenta que de costumbre, como deshabitada respirando una humedad de nubes bajas y brisa lenta. Pasaron junto al carrito de las frutas con las naranjas y las paltas y las manzanas rojas que brillaban como besos enamorados. El viejo del carro les observó de arriba abajo, con ese ademán de quienes intentan sumarse a un grupo que parece infinito. −Yo también te habría mirado descaradamente, eres preciosa.− Le dijo a la mujer con el tono grave que usaba cuando coqueteaba. −Lo dices porque me amas.− Respondió ella, haciéndose maña para dar...